La idea es que al disfrutar y cultivar el interior, también el cuerpo se deleite con el sabor y aroma de una cálida taza de café.
Si ya tienes por costumbre realizar tu lectura de esta forma, te invito a que lo sigas haciendo y si no, experimenta y prueba leer de esta manera.
Aún mejor si el clima es frío o lluvioso.
Tan placentero es acompañar tu tiempo de lectura con una exquisita taza de café; pero si no se te apetece el café, puedes sustituirlo por alguna otra bebida o alimento que sea de tu antojo.
Esto motiva a querer leer y a que el momento sea especial.
Así que a disfrutar de la lectura del libro que más te llame la atención.
Una café, un libro y un amor: exquisita combinación.

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